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sábado, 12 de marzo de 2011

¡Qué playada! II Parte

Sobre la palabra “playo” y otras similares en los estudios académicos

Una palabra hiere más profundamente que una espada.

Robert Burton


Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo

André Gide

El recorrido por el estudio académico del léxico costarricense relativo a las prácticas homosexuales abarca dos ámbitos. En primer lugar, desde el lenguaje costarricense general (costarriqueñismos), en otras palabras, la cultura dominante en nuestro país. En segundo lugar, los términos usados por el hampa y en la cárcel, o sea desde la contracultura.

En los estudios generales del lenguaje costarricense


Como ya se explicó, en este primer apartado se tratan de diccionarios de costarriqueñismos, comenzado por Carlos Gagini (1892), Francisco Villegas (1953), Arturo Agüero Chaves (1996) y, por último, Miguel Ángel Pacheco.

La palabra “playo” no está registrada como costarriqueñismo por Carlos Gagini, que en 1892, publicó el primer libro sobre este tema titulado “Diccionario de costarriqueñismos”. Este autor incluyó: culiolo (dice que viene del azteca cuiloni, no de culo) y chuchinga (del quechua “chucchina”). No incluye “playo” ni otros sinónimos.

Francisco Villegas en su tesis de la Universidad de Michigan, defendida en 1953, que se titula “El argot costarricense”, incluye: chuchinga (citando a Gagini) y pájaro. De acuerdo con esa investigación, “pájaro” es un adjetivo que significa afeminado: “No me gusta salir con ellos porque dicen que todos son un poco pájaros”.

En 1996, otro lingüista, Arturo Agüero Chaves, publicó otro “Diccionario de costarriqueñismos” que incluye tres palabras: chuchinga, culiolo y playo. “Chuchinga” significa “afeminado, marica” y –de acuerdo con este autor- se dice la chuchinga, no el chuchinga; también significa “cobarde, pusilánime” y “vagabundo”. Por otro lado, “culiolo” se refiere a “homosexual, sodomita”; Agüero especifica que es una voz vitanda, en español corriente “que se debe evitar”, o sea que es mejor decir “chuchinga” o “playo” que “culiolo”. Finalmente “playo”, un adjetivo vulgar, que significa “afeminado, homosexual”; es interesante hacer notar que algunas personas solo llaman “playos” a los homosexuales afeminados.

Para terminar, Miguel Ángel Quesada Pacheco en el “Nuevo Diccionario de Costarriqueñismos” -publicado por el Instituto Tecnológico de Costa Rica en 1991 y reeditado en el 2001- incluye las siguientes palabras para referirse a los homosexuales: chuchinga (afeminado, maricón o hombre que gusta discutir y pelear con las mujeres), culiolo (sodomita, homosexual y voz empleada como insulto). Además de “playo” que significa homosexual y es un insulto.

En los estudios generales del hampa y la cárcel


En este apartado se encuentran tres autores: José León Sánchez (1960), Gladys Arroyo Jiménez (1999) y Miguel Regueyra (2001).

En 1960, José León Sánchez, el reconocido escritor de “La isla de los hombres solos”, publicó “Glosario del hampa en Costa Rica”, el cual fue elaborado a partir de su experiencia en la isla San Lucas, sin ningún conocimiento de lingüística.

En este “glosario” incluye numerosas palabras referidas a la homosexualidad: abrir las tapas, aleteo, aloso, ave, bajo volar, cachero, culero, vender el culantro, culiolo, culiador, chavalito, chineo, que juega dos equipos, empaquetar, embarrar, entubar, que le gusta el dulce, güeco (hueco), izquierdo, mostaza, pájaro, pajarraco, palomo, plumífero, polvo le gusta el polvo, hecho un polvasal (sic), ponedor, prostituto, rosca y vuelta (o vuelta y rosca), sodomía, sodomaso, dar las tapas, menudear las tapas, volar, volador. Además de “playo” que significa homosexual y “playito”, joven homosexual.

Seguidamente, Gladys Arroyo Jiménez en su “Léxico del hampa costarricense” (1999) (tesis de maestría en la Universidad de Costa Rica), incluye los siguientes tres términos importantes: bicolo, botar pluma y sodomo. Bicolo es un “varón que siente atracción por personas de su mismo sexo”, es sinónimo de cachero, cochón, comelón, loca, pájaro, playo, tragón. Botar pluma -también puede decirse “regar plumas”- es “mantener relación erótica dos hombres” o “mostrar un varón comportamiento afeminado”. Por último, sodomo es una persona que realiza actos sexuales con otra de su mismo sexo.

Para finalizar, Miguel Regueyra (2001) en su artículo “La palabra hiere: Lenguaje, sexualidad y violencia en la vida cotidiana en una cárcel de hombres” publicado en la revista “Diálogos”, de la Universidad de Costa Rica incluye más términos, entre los que sobresale cachero y cabro.

El cachero es un homosexual activo, el que penetra, es reputado y respetado. En contraste, el cabro es un heterosexual o bisexual al que las circunstancias -como violación, avasallamiento o búsqueda de protección o de recursos materiales- lo han llevado a asumir el papel pasivo en la relación homosexual. El cabro no es travesti ni afeminado y, por lo general, mantiene una relación estable con su cachero. El cabro recibe protección y recursos materiales del cachero, a cambio desempeñar, con frecuencia, algunas funciones -además de las sexuales- consideradas femeninas, tales como lavar ropa y preparar o recoger la comida.

Loca (insulto) es un homosexual pasivo que reconoce su condición, también se le llama playo de pasión (insulto muy peyorativo). Huecazo (insulto) es el que ante la constante penetración anal ha perdido elasticidad en sus músculos. Zorra o bicolo es hombre que no reconoce abiertamente su papel pasivo en la relación homosexual, sino que la práctica solapadamente. “Está jugando de hombre” (descalificación) hace referencia al hombre que es objeto de penetración y pretende ejercer alguna acción violenta o detenerla.



Publicado en Gente10, Volumen XVI, Número 96 (2010)

¡Qué playada! I Parte

Discusión sobre el origen de la palabra “playo”


I Parte

Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos
gotas de sucia muerte con amargo veneno.
Contra vosotros siempre,
Faeries de Norteamérica,
Pájaros de la Habana,
Jotos de Méjico,
Sarasas de Cádiz,
Apios de Sevilla,
Cancos de Madrid,
Floras de Alicante,
Adelaidas de Portugal.


Gabriel García Lorca

Oda a Walt Whitman

UNA PALABRA COSTARRICENSE


Existen diversas palabras para referirse a los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres. Algunos son de uso general de español: amanerado, gay, homosexual, invertido y sodomita. Otras palabras son de empleo regional: hueco en Guatemala, culero en El Salvador, cochón en Nicaragua.

Claro en Costa Rica, la palabra por excelencia es “playo”, así lo confirma la tesis doctoral “Análisis sociolingüístico sobre el tabú sexual en Costa Rica” de Annette Calvo, la cual indica que la palabra “playo” es más usada que otras como picha, micho, culear, regarse, huevos, culo, tetas, puta y tortillera. Esta investigación se realizó en el 2008 y fue presentada en la Universidad de Bergen (Noruega).

El significado la palabra “playo” es conocido por todos en el contexto costarricense, no así su origen. Hay cuatro explicaciones sobre su etimología: playo (poco hondo), “plagio”, origen prehispánico y “maricón de playa”

PLAYO COMO “LISO”


La primera explicación sugiere que “playo” procede del adjetivo “playo”. De acuerdo con la Real Academia Española, en Argentina, Paraguay y Uruguay significa “Dicho de una cosa: Que tiene poco fondo” y añade la expresión “plato playo” que en México significa plato plano.

Por lo tanto, “playo” significa liso o recto, sin protuberancias o salientes, haciendo alusión a que le faltan testículos o el órgano masculino completo. En otras palabras, a los “playos” nos faltan “güevos” para ser “hombres”.

PLAYO COMO “PLAGIO”


De acuerdo con la segunda explicación “playo” proviene de “plagio”, que de acuerdo con el diccionario significa “Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. Algunos sinónimos de plagio son imitación, copia, reproducción y falsificación.

¿A quién copiamos? Se supone que copiamos a las mujeres. O sea que los playos somos “malas” copias de una mujer (o pero aun ¿malas copias de los hombres?).

ORIGEN PREHISPANICO


A pesar de que quiero creer en el origen costarricense del término “playo”, revisando la internet me doy cuenta que playo se utiliza en Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, pero su empleo es raro en Panamá. Lo anterior me siembra la duda de que si la palabra “playo” no nació en el contexto costarricense, sino que tenga otro origen, por ejemplo que proceda del náhuatl (idioma prehispánico utilizado desde México hasta Costa Rica).

La cercanía geográfica y la historia compartida entre Costa Rica y Nicaragua, particularmente por el flujo migratorio entre Nicaragua y Costa Rica, ha hecho que algunas prácticas culturales costarricenses sean comunes en Nicaragua y viceversa. En Nicaragua, se venden nigüentas (creo que se le llaman “chigüinas”), se come “gallo pinto” (la palabra es costarricense, pero la tradición de comer arroz con frijoles es de casi toda América Latina) y también hay “playos” (obviamente las prácticas homoeróticas son propias de la especie humana, no así las palabras para nombrarla).

Lo anterior podría explicar satisfactoriamente el uso de “playo” en Nicaragua, pero no en Honduras y El Salvador, más distantes geográficamente y con menor flujo migratorio a Costa Rica.

Otro dato interesante es que en el hermano país del norte se acostumbra frases como “esa mujer es una playo”, que significa “esa mujer es una prostituta”. Claro que si se dice que “ese hombre es un playo”, se entiendo que “ese hombre es homosexual”. Obviamente en Nicaragua se utiliza más la palabra “cochón” que “playo”, para referirse a los homosexuales.

PLAYO COMO “MARICON DE PLAYA”


Por último, hay algunas personas dicen que “playo” viene de “playa”.

Revisé internet y encontré varios ejemplos. “El cadejos” comenta –en tono de broma- que “proviene de que antes los homosexuales estaban mucho en la playa o visitaban mucho las playas (http://www.forodecostarica.com/). También “Andrew” comenta que “playo” viene de los años sesenta, cuando los homosexuales usaban trajes de playa muy coloridos (¿mankinis?), y se asoció esta moda con las prácticas sexuales (http://h3dicho.ticoblogger.com).

Esta explicación parece simplista, pero en el fondo tiene muchos argumentos a favor, principalmente si se toma en cuenta que en España y otros sitios de habla español, como Miami, se emplea el término “maricón de playa” para referirse a los homosexuales en general o un tipo de específico.

Por otro lado, de acuerdo con la pagina en inglés “www.urbandictionary.com”, “maricón de playa”, es “spanglish” de “fag of the beach” (o mejor “fagot of the beach”). Para los que no conocemos el idioma de Shakespeare, “fag” es una abreviación de “faggot” que significa homosexual afeminado, o sea un marica.

Parece que “fag of the beach” es un término coloquial utilizado para referirse a los homosexuales que les gusta la playa, y particularmente si usan “mankini” (un tipo de bikini con tirantes). Seguramente hace alusión a la meca gay que constituye el sur de Florida, específicamente Miami Beach y The Keys. Pero esto lo tengo que investigar más a fondo.

Así de acuerdo con esta hipótesis, “los maricones de playa” son homosexuales que les gusta visitar la playa y usan vistosos trajes de baño. Este término degeneró en “playos”. Es discutible si este cambio surgió en Costa Rica y luego se difundió en los otros países centroamericanos, o su origen abarca una extensión geográfica más amplia que nuestro país.







Publicado en Gente10, Volumen XVI, Número 95 (2010)

Yo soy del rey

Hola. ¿Qué quién soy yo? Yo soy el rey. No es cierto, es una broma que hacemos Francisco, mi pareja, y yo.
Mi nombre es Antonio Ramón Meneses, natural del Andalucía, de profesión decorador, sin ningún rastro de realeza en mi árbol genealógico, ahora soy “el rey”, bueno para ser exacto, el amante del rey consorte, Francisco de Asís, esposo de la reina Isabel II, su prima hermana.

Yo vivo con Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, hijo Francisco de Paula de Borbón y Borbón-Parma y de Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, duque de Cádiz, nieto de Carlos IV y rey consorte de España. En pocas palabras, sangre azul por los cuatro costados… nunca he entendido cómo me eligió a mí un simple decorador.

Mi “esposo” es más conocido como “Paquita”, “Paquita Natillas”. Apodo tan popular que no se recuerda ni quién ni cuándo se lo pusieron; solo se recuerda por qué, es obvio por lo incuestionablemente afeminado siempre ha sido mi Francisco. Claro que yo no lo llamo Paquita, solo cuando quiero molestarlo un poco; yo lo llamo simplemente Francisco, mi Francisco.

¿Pruebas de que a Francisco le gustan los hombres y que los hijos de Isabel no son de él? Bueno, no es de caballeros hablar de los detalles de alcoba; pero, solo he decir que no creo que ninguno de los nueve hijos sea de Francisco de Asís, porque cuando dormimos juntos, a él solo le gusta una posición y ya se imaginarán cual es…

El pueblo recita una copla: “Gran problema es en la Corte/averiguar si el Consorte/cuando acude al escusado/mea de pie o mea sentado”. Este verso ha sido escrito en múltiples pasquines y paredes. Claro que es una burla a la manera en que tiene que orinar debido a un defecto congénito en el pene. Para mí, esa anormalidad me tiene sin cuidado, ¡de por si no lo usa mucho que digamos!

Siempre no he preguntado como Francisco de Asís, tan amanerado, tan visiblemente maricón, fue elegido para casarse con Isabel. No es que lo critique por lo afeminado que es… Me gusta así, con su porte, sus trajes, su aire de grandeza… pero a veces nos burlamos ambos de cómo él tiene modales de una infanta y no de un rey.

Las intrigas de palacio son muy complejas: que unos apoyaban otra rama de los Borbones, que otros no querían a la monarquía, que otros querían gobernar. Francisco no tenía ninguno de estos inconvenientes… solo uno… no le gustaban las mujeres. Pero he de decirles que no es ni ha sido el único rey con ese pequeño “defecto”.

Cuentan los chismes… claro que a mí no me gustan, yo no soy chismoso… Sin embargo, en estos casos -y muchísimos casos- yo creo más en las conversaciones de café y en las coplas del pueblo que en lo escrito en los diarios “serios”.

Como les iba contando, los chismes aseguran que cuando la Reina se enteró del nombre de su futuro marido soltó un grito de horror: “¡No, con Paquita, no!”. Pero de poco sirvieron los lamentos, el día que cumplía dieciséis años se celebró el matrimonio. Yo nunca le he preguntado a Francisco cómo aceptó casarse con Isabel. Supongo que la familia y la juventud pesan mucho… También dicen que la misma Reina comentó acerca de su esposo en la noche de bodas: “¿Qué pensarías tú de un hombre que la noche de bodas tenía sobre su cuerpo más encajes que yo?”.

Pobre Isabel, con razón ha tendido tantos amantes, pues su esposo ha sido más marido mío y de otros muchos que de ella. Claro que no les estoy contando nada nuevo, las historias sobre los amoríos de la reina son numerosas y descaradas. El capitán Enrique Puig Moltó, Carlos Marfiori, José María Ruiz de Arana, Francisco Frontela, José Mirall, Emilio Arrieta, José Murga y Reolid, José Ramiro de la Puente y el general Serrano, son los más publicitados. Tratar de negar esto es como tratar de tapar el sol con un dedo; pedirle hijos a Francisco, es como pedirle peras a un olmo.

A Francisco de Asís poco le importa esa situación. Siempre ha aceptado la paternidad de los hijos de Isabel, a cambio de recibir un millón de reales por presentarlos en la Corte… De mucho nos ha servido ese dinero para vivir como reyes en Francia, después del destierro.

Se cuenta que el heredero, Alfonso, es hijo del capitán Enrique Puig Moltó. La habladuría de la plebe inclusive ha inventado una historia; dicen que la reina se fue sincera y le dijo: “Hijo mío, la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía”.

Algunos dicen que Francisco ha tenido amantes mujeres y hasta que ha tenido varios hijos fuera de matrimonio. Cuando Francisco y yo oímos tales historias, solo podemos hacer una cosa: reír. ¿Cuál mujer pudiera decir que tiene un hijo con mi Francisco? ¡Ni siquiera Isabel dice esto! Indudablemente, si conocieran a Francisco como yo lo conozco… jamás se les ocurriría repetir estas invenciones.

Mi Francisco me ha dicho que solo se ha acostado con una mujer, con su esposa Isabel. Eso fue antes de conocerme, pues ahora ellos viven en ciudades separadas. Isabel y Francisco están cansados de aparentar un matrimonio que nunca existió. Ahora nosotros, Francisco y yo, vivimos en Épinay-sur-Seine; la reina, en París. En contraste, las historias que me ha contado Francisco de sus amoríos con los miembros de la corte, muchos de ellos “felizmente” casados, son tan numerosas que prefiero ni comenzar a relatarlas.

Bueno, nos vemos, nos hablamos más otro día. Francisco me está esperando para tomar el té de media tarde.



Notas del redactor


1. El rey consorte sufría de hipospadias, un defecto congénito que aparece en el pene cuando el conducto de la uretra no se abre en el extremo del glande.

2. El actual rey de España, Juan Carlos I, es hijo de Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, hijo de Alfonso XII, hijo de Isabel I y de Francisco de Asís (¿o de Enrique Puig Moltó?)


Publicado en Gente10, Volumen XVI, Número 94 (2010)

Ricardo Corazón de León

Mi esposo se acuesta con hombres


Yo no sé que pensar de mi marido, no me busca en la cama, y rondan chismes de su comportamiento en las Cruzadas. Dicen que practica el pecado nefando, el vicio que yo -una reina- no debe pronunciar… dicen que es sodomita.
Los rumores son tan numerosos y detallados que no sé si creerlos o no darles veracidad. Algunas de mis damas de compañía me han dicho que cuentan que se acuesta con soldados, con reyes, hasta que ha estado con mi hermano Sancho. No sé qué pensar, no sé qué hacer.

No les debería contar estas historias a ustedes; pero, tengo que desahogarme con alguien, posiblemente ustedes que viven en otra época me puede ayudar.

A veces pienso que no debí casarme con él, yo tenía muchos pretendientes fuera y dentro de Navarra…

Disculpen que no haya presentado antes, soy Berengaria, hija del rey Sancho VI de Navarra. Mi esposo es Ricardo, el que ustedes conocen como Ricardo “Corazón de León”, el que nombran en las películas de Robin Hood… yo sé que ustedes han oído de él.

Es alto, mide casi dos metros, rubio de ojos azules. Hábil político y buen guerrero, su valor en batalla le ganó el apodo “Corazón de León”, pero en la cama… solo digamos que no es un león, sino una gacela, pues simplemente sale huyendo de mis aposentos.

Talvez es porque la vida nos ha dado caminos diferentes. Yo sola, en mi casa, en la corte. Él rodeado de soldados, en la guerra, peleando por liberar la Tierra Santa… que gran pretexto, no si fuera tan cristiano.

¿Será que estar siempre acompañado de hombres, sin mujeres que le hicieran compañía, provocó que buscara satisfacerse con ellos y con mujeres?

Hasta dicen que era “amigo” del afeminado de Humphrey, su compañero de armas, cuando estuvieron juntos en los largos años que duró la cruzada… y yo sola en el castillo, sin esposo, sin hijos… porque nuestra noche de boda fue… como decirlo… un desastre, desde la primera noche yo supe que no tendría hijos y así han sido todas las pocas noches en las que hemos estado juntos.

Ricardo, Ricardo “Corazón de León”, hijo de Enrique II rey de Inglaterra y Leonor de Aquitania, maldita mujer… ella manejó las negociaciones para casarme con su vástago. Claro yo no me opuse, era un buen partido, sangre azul, buen mozo y excelente guerrero, todo un príncipe azul, que –en términos de la época de ustedes- puede decir que me salió rosado.

Creo que la única manera de sobrellevar este gran peso, es riéndome de mi misma, sino probablemente acabaría en loca. Recuerden que en la época en que vivo no existe el divorcio y ni siquiera hay psicólogos, Freud nació siglos después. No puedo confiar en los sacerdotes. Por eso recurro a ustedes, quizás me pueden dar algún consejo, una luz de cómo sobrellevar esta situación.

En ocasiones pienso que la reina Leonor creyó que este matrimonio podría alejarlo del pecado. Sé que él ha disfrutado con mujeres, hay historias de que estuvo con cortesanas y mujeres de la mala vida (yo sé que ustedes saben a que me refiero), hasta se rumorea que tiene un hijo bastardo. Sin embargo, conforme iba cumpliendo más años, sus gustos se han ido –digamos- desviando de lo correcto.

Leonor de Aquitania, Leonor, Leonor… siempre Ricardo fue su consentido, no quería a sus otros hijos, menos a Juan Sin Tierra ¡Cómo malcriaste a tu hijo!, siempre haciendo lo que quiere y no lo que debe. Él estaba comprometido con Aélis de Francia, pero me prefirió a mí, ¿qué cruel es el destino?

A pesar de todo lo que les he dicho, quiero a Ricardo y nunca me alejaré de él. Talvez algún día cambie y retome el camino correcto.

¿Y ustedes que piensan? ¿qué me aconsejan hacer? ¿será cierto que es sodomita?




Publicado en Gente10, Volumen XVI, Número 93 (2010)

lunes, 7 de marzo de 2011

Elemental, mi querido Watson


¿Son Sherlock Holmes y el Doctor Watson una pareja gay o simplemente buenos amigos?



El actor Robert Downey Jr. apareció en un programa de televisión para promover la película “Sherlock Holmes”. Durante la conversación, al actor no se le ocurrió nada mejor que hablar sobre la posibilidad de que el famoso detective, creado por Sir Arthur Conan Doyle, entablara una relación homosexual con su eterno compañero, el Dr. Watson.

Los comentarios no afectaron los resultados de taquilla, pero sí podrían tener repercusiones para su secuela. Andrea Plunket, dueña de los derechos de autor en EE.UU. de la creación de Conan Doyle, las declaraciones del protagonista no le hicieron ninguna gracia. Manifestó que si el director Guy Ritchie y los guionistas pensaban darle ese enfoque no permitirá que se continúe con las películas, no habría una secuela.

“Espero que se trate simplemente de una muestra de humor negro por parte del señor Downey. Sería una decisión drástica, pero retiraré el permiso para hacer más películas si se confirma que es un tema que desean tocar en el futuro. No soy hostil a los homosexuales, pero sí lo soy a cualquiera que no sea fiel al espíritu de los libros”, puntualizó Plunket.

De inmediato surgieron todo tipo de comentarios que se pueden agrupar en dos grandes tendencias.

En un extremo aquellos que creen que las novelas de Holmes tienen un “subtexto” gay, que hay que leer entre líneas para darse cuenta que las escenas de cama son en realidad “escenas de cama”. Hay que tener “malicia” porque las relaciones homosexuales han sido invisibilizadas (consideradas inexistentes o anti-naturales), por lo que más que leer, se debe interpretar.

En el extremo opuesto, aquellos que dicen que dos hombres solteros pueden convivir juntos sin ser homosexuales, que solo “mentes enfermas” tienen manía de ver sexo donde no lo hay. Siempre los héroes necesitan un “compañero” para enaltecer su posición de superhéroes.

Yo no soy quien para responder a este dilema, pero solo apuntaré que esta discusión es tan vieja como el arte de narrar aventuras.

Parejas memorables de la televisión


Comenzaré primero con la televisión. Batman y Robin. Pinky y Cerebro. Chip y Dale. Asterix y Obelix. Garfield y Odie. Piolín y Silvestre. Scooby-Doo y Shaggy. Tom y Jerry. Pedro Picapiedra y Pablo Mármol. El oso Yogi y Boo Boo. Bob Esponja y Patricio Estrella. El Capitán América y Bucky. Winnie The Poo y Tiger. Dr. House y Wilson. Smithers y Montgomery Burns. Lenny y Carl (también de los Simpson). Vanidoso y Fortachón (de los Pitufos). Beto y Enrique (Plaza Sésamo). Abbott y Costello. Bugs Bunny y Elmer. Robin Hood y el Pequeño Juan. Hércules y Hylas (las aventuras de Hércules).

Una mención aparte para las series japonesas, más conocidas como “manga”.

Claro que ustedes me pueden decir que estoy revolviendo personajes muy diferentes, desde Lenny y Carl que son sin lugar a dudas homosexuales (pues Homero oficia un casamiento en uno de los episodios), hasta Batman y Robin, pues tiene a Gatúbela (claro, si uno revisa la “historia”, este personaje fue inventado para acallar los rumores de homosexualidad de esta superpareja).

Parejas memorables de la literatura


Podemos irnos más atrás en la historia, digo en la literatura. Recuerden que escribir historia, no era cuestión de investigación sino de inspiración divina, simbolizada por la musa Clío.

Talvez el primer ejemplo de una pareja homosexual de héroes que se recuerde en la literatura sean Gilgamesh y Enkidu, de literatura sumeria.

Cuando Enkidu muere, Gilgamesh dice: “Lloro por Enkidu, mi amigo/ Amargamente gimo como lloriquea una mujer/ Lloro por mi hermano/ Oh, Enkidu, mi hermano/Tú eras el hacha a mi lado/ La fuerza de mi mano, la espada en mi cinto/ El escudo delante de mí/ Un vestido glorioso, mi más hermoso adorno”.

La cultura griega merece un capítulo aparte. Aquiles y Patroclo. Calámo y Carpo. Apolo y Jacinto. Harmodius y Aristogiton. Zeus y Ganímedes. Dionisio y Ampelo. Heracles (también conocido como Hércules) y Hylas.

Sigamos como la literatura “occidental”. El Cid Rodrigo Díaz de Vivar y Minaya Alvar Fáñez (literatura española). David y Jonathan (literatura judeo-cristiana). Ami y Amile (literatura francesa). Roldán y Oliveros (literatura francesa). Arturo y Lanzarote (literatura inglesa). Don Quijote y Sancho Panza (literatura española).

También hay ejemplos de literatura de otras latitudes. Kuyac y Quechcan (literatura aborigen de Perú). Tutanekai y Tiki (literatura aborigen de Nueva Zelanda)

Claro, ustedes también me pueden cuestionar que estoy haciendo un “arroz con mango”: desde Zeus y Ganímedes (que son un ejemplo de pedrastria griega) hasta Don Quijote y Sancho Panza, con Dulcinea del Toboso en medio (que puede considerarse un amor platónico, con quien “dormía” don Quijote era con Sancho).

Seguramente yo sea un mal pensado y veo sexo, sexo y más sexo, donde no lo hay. Es muy posible que todos sean solamente parejas de buenos amigos, un superhéroe y su fiel compañero. “Elemental, mi queridos lectores”.



Publicado en Gente10, Volumen XVI, Número 91 (2010)